¿A dónde van las mariposas en invierno?
- Matías Duarte
- 5 ago
- 3 min de lectura
Unas pocas se fueron volando, pero la mayoría de las mariposas que vas a ver en octubre están en tu jardín ahora, escondidas. Como en este momento no se parecen en nada a una mariposa, casi siempre terminan en bolsas con los restos de poda.

Esta semana, de casualidad, vi volar dos o tres mariposas sueltas en los mediodías de sol, en pleno julio. Pero sí encontré un montón de huevos pegados abajo de las hojas, también orugas de Espejitos en los Mburucuyá y orugas de Monarca sobre las Asclepias. ¿Por qué sucede esto?
Un cantero en pleno julio
Salí a mirar tus canteros de nativas. Tallos secos, nada de movimiento ni flores. Pensarías que ahí no hay vida, pero ocurre todo lo contrario. Así como las plantas están en reposo, los animales tienen estrategias parecidas para pasar el invierno.
Abajo de una de esas hojas puede haber un pequeño huevo. En el tronco del arbolito de al lado puede haber un grupo de orugas apretadas contra la corteza, y adentro de algún tallo hueco, una crisálida colgando.
¿Se mueren en invierno?
Empecemos por el principio. Una mariposa pasa por cuatro formas distintas a lo largo de su vida: huevo, oruga, crisálida y adulto. La que vuela es la última, la más corta de las cuatro y la única con alas.
Así que la pregunta del título tiene una respuesta un poco tramposa: no van a ningún lado. Están, pero en otra forma. Cada especie eligió una de esas cuatro etapas para pasar el frío y se queda ahí, quieta, hasta que las condiciones favorables vuelvan.
Y las que sí se van, ¿hacia dónde lo hacen?

Una de las estrategias es la migración. En Buenos Aires no existen las migraciones completas como tal, pero sí podemos ver vuelos coordinados parciales dirigidos hacia el norte.
El viaje arranca cuando los días se acortan. Los adultos se agrupan y empiezan a volar en una misma dirección, siguiendo el sol y el viento a favor.
Un jardín florecido en otoño es como una estación de servicio en la ruta, y esa es una de las razones por las que importa tener plantas nectaríferas en otoño más que en cualquier otra época.
La migración más impresionante que pasó por acá en los últimos años fue de otra especie. En marzo de 2024 cruzaron el AMBA cientos de miles de mariposas "cuatro ojos" (Junonia genoveva hilaris) rumbo al norte. San Fernando, Tigre, Reservas Ecológicas y casi todo Buenos Aires fue "invadido" de mariposas. Ezequiel Núñez Bustos, entomólogo especializado en lepidópteros, aclara que no era una invasión, sino que estaban de paso, y que eventos como este ocurren todos los años en esa misma época.
Lo excepcional fue el número. Ese verano llovió mucho, las mariposas se reprodujeron más de lo habitual y por eso vimos semejante estallido de población.
Una estrategia particular

Hay una mariposa llamada "Bandera Argentina" (Morpho epistrophus argentinus). Color celeste pálido, enorme aunque delicada, típica de las selvas del Río de la Plata. Esta imponente mariposa resuelve el invierno de otra manera: lo pasa en forma de oruga.
Los adultos ponen huevos entre marzo y abril, y las orugas cruzan el frío arriba de sus plantas hospederas, principalmente el Coronillo (Scutia buxifolia). De día se agrupan apretadas contra la corteza del tronco, formando un manojo rojizo que confunde a los depredadores.
Cuando llega el invierno, estos maravillosos seres desaceleran su metabolismo debido a las bajas temperaturas y se mantienen prácticamente idénticas en tamaño a lo que eran cuando llegaron las primeras olas de frío. Al llegar la primavera retoman el ritmo normal para continuar con su ciclo.
Hospederas y nectaríferas, pero en invierno
Por si es la primera vez que leés sobre mariposas, te cuento los conceptos básicos. Una mariposa necesita dos plantas distintas. La nectarífera le da de comer al adulto. La hospedera es la especie puntual donde pone los huevos y de la que después come la oruga, hoja por hoja. Si falta la hospedera, las mariposas pasan de largo. Eso lo desarrollamos entero en Mariposas en Buenos Aires, con más de veinte combinaciones nativas documentadas.
Lo que hacés en julio se ve en octubre
Las hojas caídas al pie de la planta funcionan como colchón. Ahí es donde muchas especies pasan el invierno, y una barrida a fondo se lleva puestos huevos y crisálidas. Con los tallos secos pasa algo parecido: sirven de refugio, y cortarlos al ras en julio no es lo mismo que cortarlos en septiembre.
Entonces, antes de arrancar o podar plantas nativas, revisá el envés de las hojas y los tallos. Puede que te encuentres con visitantes que están esperando que suban las temperaturas para poder emerger y volar en la primavera entrante.


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